Con las estufas de leña sucede lo mismo, solo que el tiempo de vida útil variará conforme al material con el que esté construido.
Las de metal son las más económicas del mercado y su espesor varía entre los 2 y 6 mm de espesor, según si la estufa es de interior o exterior (en el último caso sería la más delgada).
Por otro lado, las estufas de metal con material de fundición, no son tan económicas pero sí tienen una vida útil más larga por su mejor resistencia a la deformación.
Extras a tener en cuenta
Ahora que tenemos una idea general sobre cómo funciona el mundo de las estufas de leña, merece la pena destacar algunas utilidades de algunos modelos específicos que nos ayudarán a decidirnos. Por ejemplo, algunos modelos cuentan con un horno calienta platos situado en la parte superior del hogar y que también lo podremos utilizar para calentar castañas, hacer tostadas...
Existen también estufas que vienen preparadas para poder cocinar platos más elaborados y que incluyen reloj y rejilla.
Si en nuestro lugar de residencia los inviernos son algo más largos y fríos de lo habitual, convendría echar un vistazo a las estufas con leñero para guardar reservas sin tener que salir de casa.
Ahora bien, si lo que queremos es sacar el máximo rendimiento a nuestra estufa, convendría comprar alguno de los modelos que vienen preparados para que se integren con el circuito de la calefacción y así ayudar en el calentamiento del líquido del circuito aumentando su eficiencia y siendo más respetuoso con el medio ambiente, al tener que utilizar una menor cantidad de gas para realizar la combustión.
La mayoría de los fabricantes proporcionan la posibilidad de construir las estufas a medida para que se adapten a cualquier rincón del hogar (centrales, esquineras...).
No se nos debe olvidar...
En la instalación de cualquier estufa la ventilación y los conductos son un elemento clave de los que debemos estudiar donde irán colocados antes de comprar la estufa. Si vamos a tener dos o más estufas instaladas en la vivienda, nunca compartirán conductos de ventilación sino que serán totalmente independientes.
El uso de codos deberán tener menos de 45 grados para que el humo fluya con normalidad, así como que la parte del tubo que sobresalga del tejado lo haga con suficiente margen como para facilitar la evacuación del humo sin perjudicar a las viviendas colindantes.

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