miércoles, 8 de abril de 2015

¿Estufas de pellets o de leña?

Aprovechando el interés por el uso de energías renovables y cuidado del medio ambiente, son muchas las empresas han trabajado en mejorar el rendimiento y consumo de las tradicionales estufas de leña, sin influir en su diseño.

Las estufas de pellets son una alternativa a la chimenea tradicional. Su principal diferencia con las estufas de leña es el material generado para generar fuego (si a simple vista sería diferenciar un modelo de la otra).

Su funcionamiento se basa en la combustión de pellets, un material de biomasa compuesto a partir de serrín y virutas prensadas. En consecuencia, produce menos ceniza y hollín que las estufas de leña y consigue generar calor más rápidamente.

Existen diferentes modelos, siendo la más ecológica la estufa de aire (donde se aprovecha al máximo la energía producida por la combustión). A esto se incluye un ventilador encargado de ayudar a repartir el calor por toda la habitación. Otros modelos incluyen además la posibilidad de unirse al circuito de calefacción con el calentamiento del agua para los radiadores contiguos.


Deberemos considerar instalar este tipo de estufa a partir de una habitación con un espacio de entre 25 y 100 metros cuadrados. Será recomendable tener bien situada una salida de humos y una toma de corriente de 220V, ya que cuentan con un sistema de encendido y apagado automático y programable.

Entonces, ¿mejor estufa de pellets?

Si es cierto que este nuevo modelo es más eficiente, las nuevas estufas de leña se han ido adaptando a los diseños de interiores más modernos, siendo el único problema contar con un conducto de ventilación para la evacuación de humos. Son más económicas y cuentan con sistemas cada vez más seguros para evitar imprevistos.

Una de la principal desventaja que debemos tener en cuenta será la ventilación de la estufa de leña, que deberá contar con espacio suficiente para una correcta circulación del aire y alejada de muebles u objetos inflamables. Si la estancia donde irá instalada es pequeña, será mejor utilizar otra fuente de calefacción como los radiadores tradicionales.

Conclusión...

Sea cual sea la opción por la que nos decantemos, el fuego de estas estufas son un elemento decorativo privilegiado, donde deberá estudiarse el lugar donde irá situado para que sea lo más eficiente posible y al final no acabaremos notando en el bolsillo al final de mes, ya que son el complemento perfecto a la calefacción y mucho más rentable.

Existe una gran variedad de diseños (incluso hay empresas que hacen las estufas a medida), para que se adapten a cualquier rincón de cualquier estancia.

¿Acero o fundición en mi estufa de leña?

El principal motivo que nos lleva a hacernos esta pregunta nos hace reflexionar sobre si, a la hora de comprar las estufas de leña, queremos que nos dure más o menos tiempo. Al igual que si se tratara de un coche, debemos valorar si nos gustaría cambiarlo por otro nuevo a los pocos años o pretendemos tenerlo para mucho más tiempo.

Con las estufas de leña sucede lo mismo, solo que el tiempo de vida útil variará conforme al material con el que esté construido.

Las de metal son las más económicas del mercado y su espesor varía entre los 2 y 6 mm de espesor, según si la estufa es de interior o exterior (en el último caso sería la más delgada).

Por otro lado, las estufas de metal con material de fundición, no son tan económicas pero sí tienen una vida útil más larga por su mejor resistencia a la deformación.

Extras a tener en cuenta

Ahora que tenemos una idea general sobre cómo funciona el mundo de las estufas de leña, merece la pena destacar algunas utilidades de algunos modelos específicos que nos ayudarán a decidirnos. Por ejemplo, algunos modelos cuentan con un horno calienta platos situado en la parte superior del hogar y que también lo podremos utilizar para calentar castañas, hacer tostadas...

Existen también estufas que vienen preparadas para poder cocinar platos más elaborados y que incluyen reloj y rejilla.

estufas de leña

Si en nuestro lugar de residencia los inviernos son algo más largos y fríos de lo habitual, convendría echar un vistazo a las estufas con leñero para guardar reservas sin tener que salir de casa.

Ahora bien, si lo que queremos es sacar el máximo rendimiento a nuestra estufa, convendría comprar alguno de los modelos que vienen preparados para que se integren con el circuito de la calefacción y así ayudar en el calentamiento del líquido del circuito aumentando su eficiencia y siendo más respetuoso con el medio ambiente, al tener que utilizar una menor cantidad de gas para realizar la combustión.

La mayoría de los fabricantes proporcionan la posibilidad de construir las estufas a medida para que se adapten a cualquier rincón del hogar (centrales, esquineras...).

No se nos debe olvidar...

En la instalación de cualquier estufa la ventilación y los conductos son un elemento clave de los que debemos estudiar donde irán colocados antes de comprar la estufa. Si vamos a tener dos o más estufas instaladas en la vivienda, nunca compartirán conductos de ventilación sino que serán totalmente independientes.

El uso de codos deberán tener menos de 45 grados para que el humo fluya con normalidad, así como que la parte del tubo que sobresalga del tejado lo haga con suficiente margen como para facilitar la evacuación del humo sin perjudicar a las viviendas colindantes.

Tipos de estufas de leña

Como cada vez que nos enfrentamos realizar la compra de alguna herramienta o elemento para el hogar, debemos elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades. En el caso de las estufas de leña no es menos.

No escatimar en leña de calidad

La leña será sin duda la clave para el correcto funcionamiento de la estufa, ya que será la principal fuente de emanación del calor y deberá tener una combustión constante, de forma que no se convierta en carbón en unos pocos minutos de haberse encendido y esté lo suficientemente seca para que la llama sea constante y no se emitan partículas de polución elevadas.

Debemos adquirir leña cuya humedad no supere el 15%. ¡Y nada de utilizar carbón!, ya que podrá dañar los materiales de fabricación llegando incluso a dejar inservible la estufa.

estufas de leña

Nuestra zona climática

De nada nos servirá comprar la estufa de leña que más caliente del mercado si en nuestro lugar de residencia el invierno apenas llega a temperaturas de bajo cero en invierno.

Debemos ser consecuentes con el clima de donde vivimos para adquirir la estufa adecuada.

Distribución de la vivienda

Las estufas calientan por propagación del calor en 360 grados, por lo que será recomendable situarla en una zona de la habitación sin obstáculos y diáfana. Adquirir una estufa de leña con ventiladores será una buena idea.

Tipo de combustión

Teniendo en cuenta que las estufas están cerradas (a diferencia de la tradicional chimenea), será interesante evaluar si la estufa de leña que adquiramos tenga o no doble combustión, una o más tomas de aire, giros de humo o hendiduras en el hogar para calentar el aire generado.

estufas de leña

Cuando hablamos de doble combustión nos referimos a una doble fase en donde las partículas que no se han quemado en la parte baja del hogar se aprovechan y se queman en la segunda fase (situada en la parte superior) más rica en oxígeno. De esta forma también se ayuda a reducir la emanación de dióxido de carbono siendo una estufa más respetuosa con el medio ambiente, y con un mejor rendimiento.

Combustible y limpieza

Este es quizás el punto más importante, ya que de ello dependerá que la estufa conserve el rendimiento óptimo del primer día.

La primera vez que se encienda la estufa podrá producir demasiado humo, por lo que deberá ventilarse especialmente bien la habitación ese día. Esto es debido al secado de la pintura que protege a la estufa del calor.

La limpieza exterior se basará en un paño seco, debiendo limpiar el cristal en frío con productos específicos para este tipo de materiales. Para limpiar el interior de la estufa, nos ayudaremos del cajón recoge-cenizas totalmente apagado.

Se recomienda también que una persona cualificada se encargue de revisar los conductos de ventilación al menos una vez al año.